Apocalypse Now (1979) (Ensayo)
La soledad en la selva lo había llevado a mirar en su interior, y juro que eso lo enloqueció. También yo —por causa de mis pecados— debí mirar dentro de ella.
Joseph Conrad

La disputa por Vietnam
Ubicada en el contexto de la guerra de Vietnam, Apocalypse Now (Apocalipsis ahora) es una de las películas más reconocidas del director Francis Ford Coppola (1939), así como una de las más complejas del género de guerra por la cantidad de recursos literarios y simbólicos que utiliza.
Antes de comentar la película, recordemos que la guerra de Vietnam se inscribió en el marco de la Guerra Fría, así como en los procesos de descolonización que tuvieron lugar en Asia al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Este territorio (que incluía a Vietnam, Camboya y Laos, también conocido como Indochina) había sido colonizado por Francia a fines del siglo XIX y, posteriormente, invadido por Japón. Durante la Segunda Guerra Mundial, Ho Chi Minh, un revolucionario comunista, creó la Liga para la Independencia de Vietnam con el objetivo de luchar contra los colonizadores franceses y la ocupación japonesa. La Liga triunfó en la zona norte de Vietnam, donde se fundó la República Democrática de Vietnam bajo un gobierno de orientación comunista. Sin embargo, los vietnamitas continuaron luchando hasta 1954 para expulsar definitivamente a los franceses que, apoyados por los ingleses, intentaban recuperar el control sobre la que consideraban su colonia.
En su lucha de liberación, Ho Chi Minh recibió la ayuda militar de China y la URSS. Por esta razón, Estados Unidos de América, Inglaterra y Francia temían que el comunismo se extendiera a la zona sur de Vietnam y, de allí, al resto de Asia. Así, al término de la guerra, todos estos países se reunieron en Ginebra y decidieron reconocer la independencia de Laos y Camboya, así como dividir a Vietnam en dos partes bajo la promesa de que se celebrarían elecciones conjuntas encaminadas a la reunificación. Esta promesa no se cumplió pues el gobierno de Vietnam del Sur (encabezado por Ngo Dinh Diem y con sede en Saigón) calculaba que, de realizarse elecciones, el triunfo sería para los comunistas.
El descontento hizo su aparición en Vietnam del Sur. Se formó el Frente de Liberación Nacional con la intención de democratizar la zona sur, reunificar a las dos Vietnam y oponerse a la injerencia imperialista de los países que conformaban el bloque occidental. Su brazo armado fue el Vietcong, una guerrilla que recibió el apoyo militar y económico del gobierno comunista del Norte. Por su parte, Estados Unidos aumentó su presencia en la zona, hasta que, en 1964, decidió intervenir militarmente para impedir el avance del Vietcong y el triunfo del comunismo. La guerra con Estados Unidos había iniciado, ésta duraría hasta 1973, y sería una de las más cruentas que registró el siglo XX. A denunciar el neocolonialismo de Estados Unidos, los horrores cometidos por su ejército en territorio vietnamita y la doble moral de la sociedad “civilizada”, estuvo dirigida la película Apocalypse Now.
La historia que se narra en el film es la del viaje que tiene que realizar el capitán Willard hacia lo más profundo de la selva vietnamita para encontrar al coronel Walter E. Kurtz y darle muerte “con daños extremos”. De acuerdo con sus superiores, el coronel Kurtz había sacrificado una brillante carrera dentro del ejército al romper con la jerarquía y la disciplina militar. Utilizando métodos terroríficos, Kurtz había construido un reino en el que no existían fronteras entre el bien y el mal. Así, el capitán Willard, acompañado de un grupo de jóvenes marines, tiene que remontar el río Nung hacia la frontera con Camboya. Durante su trayecto, Willard se confronta con la locura y el sin sentido en que han degenerado la guerra y sus protagonistas.

La resistencia en casa
El guión del largometraje es una adaptación de la novela de Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas, que remite a la experiencia colonizadora del Congo belga a finales del siglo XIX y principios del XX. Lo mismo que Conrad, Coppola cuestiona el discurso civilizatorio y redentor con el que las naciones imperialistas justifican sus prácticas impositivas sobre otras culturas, denunciando la raíz perversa del neocolonialismo. En ambas narraciones los protagonistas hacen un viaje intimista hacia la parte más oscura de sí mismos, un descenso a los infiernos del horror, la locura, el miedo, la violencia y la devastación que anida en el alma humana y, por tanto, en el corazón de la civilización.10 En este sentido, Apocalypse Now más que concentrarse en las acciones bélicas del ejército estadounidense en Vietnam, centra su atención en algunos de los rasgos peculiares que acompañaron el desarrollo de esta guerra, en los aspectos psicológicos de quienes combatieron, así como en algunas de las grandes preguntas filosóficas que planteó aquel conflicto: la dualidad entre el bien y el mal y la degradación moral que implica toda guerra.
La obra de Coppola, en tanto producción cultural, refleja el trauma que dejó a los estadounidenses la derrota en Vietnam. Aunque esta película se estrenó años después de que terminara la guerra, forma parte de las manifestaciones opositoras a la intervención de Estados Unidos de América en ese país asiático, manifestaciones que fueron protagonizadas por amplios sectores de la sociedad estadounidense que no encontraban una justificación a la presencia del ejército en territorio vietnamita.
Recordemos también que la década de los años sesenta en Estados Unidos de América fue altamente convulsa. En estos años se registraron movimientos sociales sin precedentes a favor de los derechos civiles de la población no anglosajona, particularmente los afroamericanos, indígenas y latinos. Fue también una época importante para la lucha feminista y por el reconocimiento de la diversidad sexual. Es el tiempo del movimiento hippie y el pacifismo, de la quema de cartillas militares frente a las oficinas gubernamentales, del rock y el movimiento de contracultura, de la
psicodelia y las drogas lisérgicas. Como en el resto del mundo, los estudiantes se manifestaban en las calles a favor de la libertad de expresión, por una democracia participativa y por la paz.
De hecho, la película utiliza magistralmente algunos de esos elementos contraculturales para caracterizar mejor a la generación que luchó en Vietnam. Tal es el caso de la banda sonora que reproduce canciones de The Doors y acordes de Jimmy Hendrix, los colores psicodélicos de las antorchas de humo y las escenas en que los personajes consumen LSD o marihuana, alterándose la percepción que tienen de la realidad.

La guerra como espectáculo del horror
La guerra de Vietnam tuvo una amplia cobertura mediática, siendo también el primer conflicto bélico reporteado en la televisión. A los hogares de todo el mundo, particularmente los estadounidenses, llegaban las imágenes televisadas de una guerra cruel y desigual que usaba armas de gran poder destructor como el NAPALM11 y que masacraba a la población civil vietnamita. Observar en la pantalla chica o en fotografías cómo la superpotencia intentaba someter a una nación diminuta y atrasada, matando e hiriendo a miles de civiles, no era un cuadro del que pudieran sentirse orgullosos los norteamericanos. Menos aún, cuando la mayoría de los vietnamitas del norte y sur rechazaban la presencia extranjera y deseaban la reunificación que desde 1956 se les negaba.
Coppola intentó representar en su película la experiencia que, desde el lado estadounidense, significó Vietnam a un nivel vivencial y psicológico, confrontando dicha experiencia con las imágenes cerradas y encuadradas que los televidentes presenciaron desde la comodidad de sus sillones. Apocalypse Now nos permite observar el caos y la locura de la guerra en toda su complejidad, reuniendo en una sola secuencia los fragmentos visuales que reportó la prensa en su momento —aunque llevándolas al plano de la ficción.
Dicha secuencia es una de las más impactantes de la película. Willard y su grupo se reúnen con el oficial Bill Kilgore, a cargo de la primera unidad de la 9ª compañía de caballería aérea y quien debe escoltarlos hasta la entrada del río. El encuentro se da en el contexto de un ataque comandado por Kilgore. La escena que presencia Willard no podría ser menos apocalíptica: hay reporteros que ordenan a los soldados no mirar a la cámara mientras combaten (como si éstos fueran actores de una película); ruidos de helicópteros y disparos; casas en llamas; se ve a Kilgore arrojando “cartas de la muerte” sobre los cadáveres para que el “Charlie”13 sepa quién fue el responsable de la
matanza; algunos soldados celebran absurdamente la llegada de un surfista reconocido; los civiles deambulan desorientados al tiempo que un altavoz les asegura que el ejército estadounidense está allí para acoger a quienes deseen regresar a los brazos de la libertad y la democracia; hay una vaca que es levantada por los aires; un predicador oficiando una misa en medio de todo ese desorden; y, finalmente, una fiesta en la playa para celebrar la victoria (en la que no faltan cervezas, costillas asadas, fogata y guitarras).
Al día siguiente, Kilgore decide atacar el poblado de Vin Drin Dop, uno de los puntos que abren la entrada al río Nung. Se trata de la opción más peligrosa de todas, pues esa zona está controlada por el Vietcong, empero Kilgore elige este lugar sólo para poder satisfacer su pasión por el surf. En este ataque, Kilgore hace sonar La cabalgata de las Valquirias14 en los altavoces de su helicóptero, una estrategia de guerra psicológica cuyo fin es sembrar el terror en la población civil.
Las secuencias que se acaban de describir resultan claves para comprender la mirada crítica de Coppola sobre la guerra de Vietnam, pues además de representar la fractura psicológica y moral de sus protagonistas, nos muestran el ejercicio desigual de la violencia. Los pobladores son sorprendidos en sus actividades cotidianas por la caballería aérea. Resisten como pueden a las devastadoras armas estadounidenses y, sin embargo, son calificados por Kilgore como “jodidos salvajes” cuando una joven destruye un helicóptero con una granada. Frase absurda puesta en la boca de quien ordena disparar contra niños y civiles y lanzar bombas de NAPALM sólo para poder surfear.
Como vemos, una de las constantes que atraviesan la primera parte de la película, desde su inicio y hasta el momento en que los protagonistas dejan atrás el puente Do Lung, es la recreación de una atmósfera absurda y circense. Este ambiente permite representar la realidad distorsionada que perciben los soldados, pues en algunas escenas éstos parecen estar de vacaciones en alguna isla paradisiaca más que en medio de un conflicto bélico. Con imágenes como la del soldado Lance tomando el sol o “paseando” a su cachorro, la fiesta en la playa, el ski acuático, los soldados emborrachándose y drogándose, el show de las “conejitas” de Playboy, los bombardeos contemplados como fuegos artificiales, entre otras, Coppola hace una crítica implícita a la decadencia moral de un país que hace del sufrimiento y la barbarie una diversión, un espectáculo televisivo, un producto de consumo. La locura viene de casa, parece recordarnos Coppola.
De igual modo, estas escenas sirven para preguntarnos por qué se juzgan los actos de Kurtz, cuando existe un Kilgore al que lo único que le importa es ganar las batallas independientemente de cualquier consideración ética. Dicho de otro modo, ¿cómo se atreven los altos mandos militares a inculpar a un soldado de asesinato y de emplear métodos criminales a la vez que validan la actuación de Kilgore y aceptan el uso del
 Queda claro entonces que el problema con Kurtz no es ético sino político. El problema pues es que Kurtz ha hecho a un lado la jerarquía militar para librar su propia batalla contra el Vietcong.
Apocalypse Now sustenta una visión de la guerra, desde el lado estadounidense, como un ejercicio desorganizado, infructuoso y basado en el espectáculo. Una guerra en la que los hijos de la tecnología se encuentran indefensos ante un enemigo y una selva que no comprenden. Willard, en su monólogo interior, juzga esa guerra como soldado profesional, sin idealismos ni humanismos, en términos de eficiencia militar. “La guerra estaba siendo dirigida por payasos de cuatro estrellas que iban a terminar perdiendo este circo”, reflexiona Willard después de observar cómo el ejército gasta presupuesto en frívolos entretenimientos. El capitán comprende a Kurtz, éste se había despojado de la hipocresía y libraba con mayor eficacia su propia guerra contra el Vietcong. De esta manera, Willard se debate entre unirse a Kurtz o cumplir con la misión que le ha sido asignada.

Los hombres desgarrados
La película hace hincapié en las secuelas psicológicas que dejó Vietnam en los combatientes. Temas que, por cierto, se venían discutiendo al interior de la sociedad estadounidense durante los últimos años de la invasión en Vietnam, y que fueron abordadas en un sinnúmero de películas. Al respecto, vale la pena traer a colación las palabras de Coppola: “Lo que principalmente quise hacer con Apocalypse Now era crear una experiencia fílmica que diera al público una sensación del horror, la demencia, la sensualidad y el dilema moral de la guerra de Vietnam.”
La crítica del director llega incluso a la propia sociedad estadounidense, la cual exhibía una moral hipócrita: envíaba a “adolescentes con un pie en la tumba” al frente de guerra, entrenándoseles para “lanzar fuego sobre las personas”, pero al mismo tiempo se les negaba el derecho al voto (por su edad y por su color de piel) e incluso escribir “palabras obscenas” como fuck en sus cascos. ¿Dónde radicaba la moral aceptada por la sociedad? ¿Estaba permitido asesinar pero no pronunciar groserías? ¿Era correcto enviar a la muerte a sus propios jóvenes pero no darles el voto? Son preguntas implícitas en la película que el director arroja a la cara de su propia sociedad.
Después de atravesar el puente Do Lung, la última frontera de la “civilización”, entre la guerra “organizada” y la pura carnicería, la trama se acerca más a la novela de Conrad. Willard y sus compañeros se adentran en un territorio oscuro y opresivo, en
15 Tomado de William M. Hagen, “Apocalypse Now: Joseph Conrad y la guerra televisiva” en Peter C. Rollins, comp., Hollywood: el cine como fuente histórica. La cinematografía en el contexto social, político y cultural, Traducción de Esteban Usabiaga, Buenos Aires, Editorial Fraterna, 1987, p. 303.
el que la muerte y la sinrazón los acechan a cada momento. El río conducirá a los tripulantes de la lancha patrullera hacia el corazón de las tinieblas. Allí el coronel Walter E. Kurtz, antes destacado miembro del ejército, ha llevado su formación y entrenamiento militar demasiado lejos, hacia los terrenos de la demencia. Kurtz cree estar por encima de todo principio moral y de toda racionalidad, más allá de los límites entre el bien y el mal, a la altura de un dios.
El templo de Kurtz es el espacio que guarda míticas fuerzas demoníacas, es la representación de los abismos del espíritu humano y del poder desmedido, es el ejemplo de la barbarie que los seres humanos pueden alcanzar si no controlan sus instintos negativos. En este templo Kurtz predica un sermón de odio y destrucción, intentando convencer a Willard de que el horror debe ser el más cercano aliado si se desea alcanzar la victoria.
¿Qué hará Willard? ¿Se unirá a Kurtz en su demencia? ¿o intentará hacer algo para reestablecer los límites morales de la conducta humana? Te invitamos a descubrirlo y después a realizar un debate grupal sobre esta interesante película.


Ficha técnica resumida
Título original: Apocalypse Now
Año: 1979
Duración: 2’ 33’’
Director: Francis Ford Coppola
Guión: John Millius, Francis Ford Coppola y Michael Herr (bajo el argumento de El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad).
Fotografía: Vittorio Storaro.
Música: Carmine Coppola, Francis Ford Coppola, fragmentos de canciones de Jimmy Hendrix, The Doors, Flash Cadillac y La cabalgata de las valquirias de Richard Wagner.
Actores principales: Marlon Brando (Coronel Kurtz), Martin Sheen (Capitán Willard), Robert Duvall (Oficial Bill Kilgore), Frederic Forrest (Hicks), Albert Hall (“Jefe” Phillips), Sam Bottoms (Lance B. Johnson), Larry Fishburne (Mr. Clean), Dennis Hopper (fotógrafo), G. D. Spradlin (General Corman), Harrison Ford (Coronel G. Lucas) y Scott Glenn (Capitán Richard Colby).


Universidad Nacional Autónoma de México
Colegio de Ciencias y Humanidades
PAQUETE DIDÁCTICO PARA LA ASIGNATURA DE HISTORIA UNIVERSAL MODERNA Y CONTEMPORÁNEA II.
2010

TÉCNICAS DE TRABAJO

¿CÓMO ANALIZAR UN DOCUMENTO ESCRITO?

IDENTIFICAR:

  •  Autor, de que trata el texto, fecha y lugar en el que fue escrito. 
  • Naturaleza del texto: político, económico, jurídico, testimonial.
  • Tipo de fuente, Primaria (escrito en la misma época en que ocurrió el hecho) o secundaria (el texto es escrito en época posterior).


ANALIZAR
  • Subrayar las palabras claves y la idea principal de cada párrafo.
  • Relacionar las ideas principales con el contexto histórico.
REDACTAR:
  • Producir un texto, con una introducción (identificación del tema), desarrollo (análisis y explicación) y conclusión.


¿CÓMO ANALIZAR UNA IMAGEN?

IDENTIFICAR:
  • Autor, tema, lugar, fecha, características técnicas, (color, tamaño)
OBTENER INFORMACIÓN: 
  • Observar la imagen partiendo de lo general a lo particular.
REDACTAR UN COMENTARIO:
  •  Introducción, con datos que identifiquen la imagen representada. Desarrollo (se centra en el acontecimiento representado, destacando los hechos más importantes  y las circunstancias hostóricas, así como el punto de vista del autor. Conclusión, debe contemplar una valoración del significado histórico de la imagen como fuente de información.

El Plan Marshall en imágenes de época





                                        "Los pueblos del mundo no quieren una nueva guerra desastrosa"

Las presentes imágenes corresponden a cartelería de época sobre el Plan Marshall. Cada uno de ellos responde a un respaldo o no del Plan.









LA CONFORMACIÓN DEL MUNDO BIPOLAR Y EL TERCER MUNDO. 1945-1979.

                                                                                                                             Ana Elisa Santos Ruíz
La Segunda Guerra Mundial dejó un saldo de destrucción y muerte realmente estremecedor (aproximadamente 60 millones de muertos, 35 millones de heridos y 21 millones de personas desarraigadas, además de ciudades, puertos y campos devastados). El reto que se impuso fue la reconstrucción económica de aquellos países que vivieron con mayor intensidad la conflagración bélica (particularmente Europa), así como la creación de instituciones internacionales que resolvieran pacíficamente futuros conflictos y aseguraran la cooperación para el desarrollo de las naciones de todo el orbe. Así nació la Organización para las Naciones Unidas.
En 1945 se asomaba también la reconfiguración del mapa político mundial. Por un lado, el mundo se dividió en dos grandes bloques: el capitalista, comandado por Estados Unidos de Norteamérica y conformado por los países de Europa occidental, Gran Bretaña, Turquía y Japón; y el socialista, encabezado por la Unión Soviética e integrado por los países de Europa oriental, China y Corea del Norte (a los que después se sumarán Cuba y algunos países de África y Asia). En medio de estos dos grandes bloques quedaba una constelación de naciones que intentaban mantenerse al margen y que en los años setenta se autonombraron como los “No Alineados” o “Tercer Mundo”. Por otro lado, en el mismo periodo, las colonias europeas en África y Asia comenzaron a transitar por el camino de las luchas de liberación e independencia, dando paso al surgimiento de nuevos Estados.
Definitivamente lo que caracterizó a estos años de aceleradas transformaciones políticas, tecnológicas, científicas y culturales, fue la confrontación indirecta de los dos bloques a los que nos referíamos antes. Ésta fue de tal magnitud que a esta época se le denomina como el periodo de la Guerra Fría. Repasemos brevemente sus características.
Estados Unidos y la URSS buscaron afirmar su hegemonía mundial mediante la creación de organismos internacionales, así como pactos económicos y militares destinados a la recuperación de posguerra, la asistencia entre países “amigos”, y la competencia económica, tecnológica y armamentista para enfrentar al bloque opuesto. Salvo en excepcionales momentos de amenaza directa, la guerra entre ambos bloques se libró fuera del territorio estadounidense y soviético, mediante la ingerencia en guerras, revoluciones y movimientos sociales de Latinoamérica, África y Asia, o bien mediante conflictos ocasionados por ellos mismos (como las crisis de Berlín y de los misiles en Cuba).
La voluntad de los dos países de entrar en combate se expresó mediante una carrera armamentista, espacial y tecnológica, los servicios secretos de espionaje (CIA y KGB), la propaganda ideológica, así como por una retórica apocalíptica, proveniente sobre todo de Estados Unidos, que recordaba constantemente al mundo la terrible amenaza que representaba la sola existencia del comunismo y la posibilidad, siempre latente, de que estallara una guerra de alcances nucleares.
A pesar de los intentos estadounidenses por frenar la “expansión del comunismo”, algunas revoluciones que abrazaron la ideología marxista triunfaron. De entre ellas sobresalieron la revolución socialista china, dirigida por Mao Tse Tung, y la cubana, comandada por Fidel Castro. Ambas se convertirían en modelos a seguir por aquellos movimientos que luchaban en contra del imperialismo y a favor de instaurar una mayor justicia social en sus respectivos países.
Los años sesenta fueron para Latinoamérica los del auge de la izquierda y de los movimientos guerrilleros influidos por la revolución cubana. Ya fuera por la intervención directa o encubierta (actividades de la CIA y propaganda anticomunista), EU respondió con una ofensiva regional, desde México hasta Chile y Argentina, contra las fuerzas progresistas. No sólo se derribaron gobiernos democráticos (socialistas o simplemente nacionalistas) y se apuntalaron dictaduras sanguinarias, sino que también se impulsaron políticas económicas que favorecieran la entrada del capital privado estadounidense, aumentando así la dependencia económica latinoamericana hacia el gigante del norte.
Los países del primer mundo fueron inmunes al virus revolucionario que parecía extenderse por buena parte del mundo, por lo menos hasta finales de los años sesenta. Ello se explica por el crecimiento económico excepcional de los países capitalistas y por la adopción del Estado de Bienestar, caracterizado por la dirección e intervención estatal en la economía, las políticas de pleno empleo y seguridad social. El estado benefactor logró contener el descontento social previo a la guerra al mejorar las condiciones de vida de los trabajadores. Las década de los cincuenta y sesenta fueron las de los años dorados del capitalismo.
El desarrollo económico del bloque occidental se sustentó en la expansión de la industrialización, los avances de la investigación científica y tecnológica aplicados al sector productivo, las nuevas técnicas agrícolas, el abaratamiento de las fuentes de energía y el boom de la construcción, pero también, justo es decirlo, a la “división internacional del trabajo”. Las compañías estadounidenses y europeas extraían materia prima a bajo costo de los países del Tercer Mundo y aprovechaban la mano de obra barata, al mismo tiempo que les vendían sus productos manufacturados. La brecha económica que separaba a los países desarrollados de los que estaban en “vías de desarrollo” se amplió más.
El orden internacional bipolar fue duramente cuestionado a fines de los años sesenta. Una nueva generación de jóvenes, hartos de la sociedad de masas, el consumismo, la discriminación, los valores familiares tradicionales y los regímenes autoritarios, tomaron por asalto la palabra, las universidades y las calles. Desde los Estados Unidos hasta la Checoslovaquia socialista, los jóvenes lucharon por transformar la realidad social y construir un mundo más democrático, libre, comunitario, pacífico e igualitario. Hijos de la Guerra Fría, esta generación se opuso al intervencionismo militar de las dos súper potencias en África, Asia y Latinoamérica. Así, por ejemplo, destacaron las movilizaciones en Estados Unidos contra la guerra de Vietnam y a favor del reconocimiento de los derechos civiles de la población no anglosajona (afroamericanos, indígenas y latinos), así como la lucha feminista y por el reconocimiento de la diversidad sexual. La contracultura, el rock, las drogas, la psicodelia, el símbolo de “amor y paz”, la minifalda, las canciones de protesta, los estandartes con la imagen del Che Guevara, las barricadas callejeras, fueron las nuevas señas de identidad de una juventud contestataria.
La crisis del sistema bipolar se agravaría en la década de los setenta. El bloque occidental padecería un gran crisis económica debido a la alza de los precios del petróleo, así como a la saturación de los mercados. La prosperidad se vino abajo y, con ella, también tocó fondo el Estado de Bienestar. Por si fuera poco, Estados Unidos abandonaba, derrotada, la guerra de Vietnam en 1973. En la misma década el bloque socialista comenzó a mostrar signos de decadencia: los movimientos de oposición a la burocracia en el poder, la denuncia de la represión gubernamental, la lucha por mayores libertades y por sacudirse la hegemonía soviética, comenzaron a ganar adeptos. Se auguraba ya el advenimiento de una nueva etapa histórica.
Fuentes:
Hobsbawm, Eric. Historia del siglo XX, Buenos Aires, Crítica, 1998.
Pastor, Marialba. Historia Universal, 3ª ed., México, Santillana, 2003.

Valencia Castrejón, Sergio y Alma Guadalupe Palacios Hernández, coords. Historia mundial. Del imperialismo a la globalización, México, Edere
Las pérdidas de la Guerra y la reconstrucción:

Las estimaciones más aceptadas sostienen que durante la guerra  de 1939 y 1945 murieron entre 45 y 50 millones de personas debido a las políticas de exterminio implementadas por los nazis; las muertes civiles sobrepasaron a las militares.

Las pérdidas materiales fueron muchos más graves que la de la primera guerra mundial; no solo las experimento Europa sino también el norte de África y el Asia sudoriental. La destrucción de viviendas de las existentes antes de la guerra llegó al 25 por ciento en Japón y al 20 por ciento en Alemania, Polonia y Grecia. Los sistemas de transporte sufrieron una paralización debido a los bombardeos, no sólo los puentes volados  afectaban el transporte ferroviario y obstaculizaban el tráfico por ríos y canales sino que había una enorme escasez de material rodante; en Francia, por ejemplo, de las 170 mil locomotoras en uso en 1939, seis años más tarde se podían utilizar tres mil. La situación fue particularmente difícil en la agricultura: la producción cayó en todas partes debido a la falta de mano de obra, las pérdidas de ganado y la carencia de fertilizantes. El alcance total de los daños es desconocido, pero fueron mucho mayores en la Europa centro-oriental.

(…) los vencedores no se abocaron a la firma de tratados de paz inviables sino que buscaron llegar a acuerdos razonables y duraderos, sobre todo teniendo en cuenta que la diferencia entre la Unión soviética y sus aliados eran tan importantes como para justificar análisis y negociaciones elaboradas.

Luego de las reuniones  celebradas en Yalta y Postdam por los líderes de Gran Bretaña EE.UU y la URSS, se concretó la división de Europa en esferas de influencia occidental y soviética, punto de partida de la conformación de dos bloques. Los soviéticos quedaron en una posición inmejorable para presionar lo que tiempo más tarde serían sus satélites (Polonia, Checoslovaquia, Hungría Rumania, Bulgaria).

El fin de la guerra puso en primer plano el tema de la reconstrucción para, los países involucrados y de la normalización económica para el resto. En Europa occidental la situación era muy difícil; había escasez de alimentos, materias primas y bienes de consumo, y faltaban los recursos para las importaciones imprescindibles para realzar la actividad económica.

Ante tal situación, EE.UU era el único país capaz de suministrar bienes de capital, pero no sólo había que pagarlos sino que además había que devolverle lo que había prestado en el curso de la guerra. La limitada ayuda inicial adquirió otra dimensión con la implementación en 1947 del Plan Marshall. Éste se encuadraba dentro de un cambio trascendental en la política exterior de EE.UU –la llamada “doctrina Truman”- que implicaba apoyar a los pueblos “libres” frente a la amenaza comunista, y se efectivizó a través de ayuda económica y financiera “esencial para la estabilidad política”. Consistía en un programa de ayuda que permitió a los beneficiarios –los países de Europa occidental y Japón, disponer de materias primas, alimentos, combustibles y algunos productos manufacturados, por un monto que superó los veinte mil millones de dólares en el período 1947-1951. Los beneficiarios pudieron reducir así su déficit de la balanza comercial e impulsar la actividad industrial; el plan fue así mismo la punta de lanza para el ingreso de las grandes empresas estadounidenses en el escenario económico europeo.

Aróstegui, Julio, Buchrucker, Cristian, Saborido, Jorge(Dir.): El mundo contemporáneo: historia y problemas. Biblos-Crítica, Barcelona 2001. Pag 451-452




ESTADÍSTICAS SOBRE LAS CONSECUENCIAS
DE LA  SEGUNDA GUERRA MUNDIAL.

Número de fallecidos durante la Segunda Guerra Mundial
País
Militares
Civiles
Total
URRS
12.000.000
17.000.000
29.000.000
Polonia
597.000
5.860.000
6.270.000
Alemania
3.250.000
2.440.000
5.690.000
Yugoslavia
305.000
1.350.000
1.660.000
Rumania
450.000
465.000
915.000
Hungría
200.000
600.000
800.000
Francia
245.000
350.000
595.000
Italia
380.000
153.000
533.000
Reino Unido
403.000
92.700
495.000
EEUU
407.000
6.000
413.000
Checoslovaquia
7.000
315.000
322.000
Países Bajos
13.700
236.000
249.000
Grecia
19.000
140.000
159.000
Bélgica
76.000
23.000
99.000

Algo común, un libro; pero en otra época...

Una breve reseña humorística acerca de la contemplación de las nuevas tecnologías en épocas muy remotas, donde el libro daba sus primeros pasos. 


LA REVOLUCIÓN NEOLÍTICA

En la etapa Neolítica de la Prehistoria, se producen cambios muy importantes que van a cambiar la vida de los seres humanos. Ese proceso se conoce con el nombre de Revolución Neolítica. Los cambios más significativos: agricultura, sedentarismo, domesticación de animales...

Dejo un fragmento de Erase una Vez... el Hombre. 
Los valles fértiles (22-12-1979)



Para saber un poco más:
Érase una vez... el hombre (en francés: Il était une fois... l'Homme) fue una serie de televisión animada francesa de 26 episodios con una duración de unos 25 minutos. Fue creada por Albert Barillé en los estudios Procidis y difundida por la cadena francesa France Régions, FR3, a partir de 1978. Material educativo ilustrado para que los pequeños descubrieran el origen del hombre y los grandes acontecimientos históricos. También participaron en la realización de esta serie Bélgica (Radiodiffusion-Télévision Belge, RTBF/Belgische Radio en Televisie, BRT), Canadá (Société Radio-Canada y ACCESS Alberta), España (Televisión Española, RTVE), Italia (Radiotelevisione Italiana, RAI), Japón (Tatsunoko Productions), Noruega (Norsk Rikskringkasting, NRK), Países Bajos (Katholieke Radio Omroep, KRO), Suecia (Sveriges Radio AB, SR) y Suiza (Sociéte Suisse de Radiodiffusion et Télévision, SSR).